Características de las aguas termales

Publicado: 06/08/2015

Las aguas termales provienen de las capas subterráneas de la tierra, a mayor temperatura que la superficie y son ricas en varios componentes minerales.


 Se utilizan en tratamientos terapéuticos, sobre todo en forma de baños, pero también irrigaciones, inhalaciones y calefacción. Se ubican por lo general en una falla terrestre y suben en forma de vapor o de agua caliente.


Se pueden clasificar según las temperaturas: frías (menos de 20°C), hipotermales (20-35°C), mesotermales (35-45°C), hipertermales (45-100°C) y supertermales (100-150°C). Pueden estar compuestas por diversos minerales, como ser hierro, cloro, azufre, magnesio, cloro, calcio, sodio y bicarbonato.

EL AGUA TERMAL

Las aguas mineromedicinales son aquellas que, formadas en el seno de la tierra, emergen espontáneamente o mediante captado y que, por sus características físicas y/o químicas, pueden ejercer efectos terapéuticos. Dichos efectos benéficos guardan relación con las cualidades físicas, químicas y biológicas de las aguas al momento en que éstas emergen, dado que, en muchos casos, la conservación o envasado de las mismas conlleva una pérdida o alteración de tales propiedades terapéuticas. Es por esto último que se hace referencia a que el aprovechamiento de las propiedades de las aguas termales debe llevarse a cabo en las cercanías del manantial o punto de nacimiento para asegurar su eficacia.

En la actualidad, las estaciones termales son complejos de renovada importancia, no sólo por el aspecto médico, sino por el papel turístico y social que desempeñan. A diferencia de cómo eran concebidas antiguamente, las termas en el presente no son lugares exclusivamente para el tratamiento de enfermedades, sino que ahora también está dirigido hacia gente joven y sana. Los establecimientos se han modernizado, ampliando su oferta, superando su función de rehabilitación, curación o prevención de enfermedades; para convertirse en centros de vacaciones de salud para quienes desean unas vacaciones tranquilas, pero no por ello aburridas.

Características terapéuticas de las aguas termales

Las características terapéuticas de las aguas termales radica en sus componentes químicos, físicos y biológicos. Los efectos químicos se encuentran vinculados con las substancias que posee el agua, los minerales que la componen, que al estar en contacto con la piel, pasan por ósmosis al torrente sanguíneo. En tanto que los efectos físicos se deben principalmente a la temperatura del agua, dado que ésta produce una vaso dilatación periférica, con la cual se mejora la oxigenación de los tejidos en la zona tratada y liberación de substancias que producen efecto antiinflamatorio y calmante del dolor, con relajación muscular, provocando una sensación de bienestar. Por último, los efectos biológicos se producen por la acción de los microorganismos o macroorganismos que se encuentran en el agua, en compleja unión.

Los tratamientos que se ofrecen en los centros termales, constituyen un complejo proceder terapéutico en el cual intervienen amplia variedad de factores:

  1. las características minerales de las aguas,
  2. las técnicas de administración de las mismas,
  3. factores ambientales y climáticos,
  4. el plan de actividades diarias,
  5. el régimen alimentario-dietético,
  6. ejercicio y reposo adecuados,
  7. influencias psicosociales,
  8. otros.

Todos los factores tienen importancia, pero son las aguas mineromedicinales y sus técnicas de aplicación los factores esenciales dentro del proceso terapéutico.

Actualmente muchas personas visitan los complejos termales con el objeto de mejorar su calidad de vida o, simplemente, conocer un producto milenario en la historia del hombre, es decir, vivir una experiencia nueva. La Argentina posee más de 30 centros termales a lo largo de toda su extensión, destacándose Santiago del Estero y Entre Ríos.

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