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Un lugar llamado Caviahue

Publicado: 20/07/2012

El pequeño pueblo en pleno crecimiento y su centro de esquí familiar y a escala humana, dominados por el humeante volcán Copahue, están justo a punto


CAVIAHUE.- ¿Quién dijo que tiene que ser fácil? Los grandes destinos no necesariamente están a la vuelta de la esquina ni a un simple y confortable vuelo sin escalas. A veces, ese es justamente uno de los atractivos: la dificultad para llegar, que aporta un sabor extra a la experiencia. Y que, para mejor, suele desanimar a los cómodos, dejando más lugar para el disfrute de los que sí se animan.

Caviahue, en el Parque Provincial Copahue, Neuquén, es un ejemplo práctico de esta básica teoría. Desde Buenos Aires, para arribar a este pueblo de unos 700 habitantes, 1200 plazas hoteleras y centro de esquí a 1647 metros sobre el nivel del mar, hay que, por ejemplo, volar una hora y media hasta Neuquén capital para luego recorrer unos 360 kilómetros de ruta en buen estado por la estepa patagónica y la precordillera. Otras opciones, claro, son el auto o el micro (1500 kilómetros), y la menos conocida alternativa de conectar en Neuquén con un vuelo de Lade (¡Lade!) hasta Loncopué, a sólo media hora de transfer hasta Caviahue.

Así, sería raro elegir Caviahue por la simplicidad del viaje. Pero, por paradójico que suene, allí podría residir precisamente uno de sus puntos a favor. Por su ubicación, entre otros factores, se trata de uno de los centros de esquí más relajados, familiares y a escala humana del país.

Mejor probarlo ahora, entonces (sobre todo si cae esa nevada extra que se está haciendo esperar). Porque se sabe lo que puede pasar con los destinos emergentes. En algún momento... terminan de emerger por completo y se convierten en alguna otra cosa y los nostálgicos de siempre empiezan con su yo venía de vacaciones acá cuando éramos sólo veinte familias y nos conocíamos todos...

Un tesoro natural

Caviahue, en cambio, parece estar en un momento de gestación, aunque hace diez años que los actuales concesionarios se hicieron cargo del cerro, que hoy cuenta con 23 pistas, 11 medios de elevación, superficie esquiable de 2200 hectáreas y capacidad de arrastre de 7800 esquiadores por hora. Con la gran ventaja de que la base se encuentra apenas a un kilómetro del pueblo.

El titular de la empresa concesionaria es Jaume Ros, todo un personaje: andorrano, integró el equipo nacional de esquí de España e hizo carrera montando y gestionando estaciones invernales en Europa. Conoció la nieve patagónica al entrenar con los españoles en Bariloche. Después se casó con una argentina. Y bastante más tarde el destino lo llevó a invertir en Caviahue. "El lugar y su entorno me gustaron mucho, les vi unas posibilidades enormes sobre todo por la naturaleza: además de estas maravillosas montañas con araucarias centenarias, que son un tesoro, tenemos un volcán activo, nada menos. Bajar esquiando desde el cráter del volcán es una de las experiencias más fantásticas de este sitio", asegura Ros.

Como en la Antártida

El menú es variado y bastante atípico. Después del volcán, otra salida recurrente es a las termas de Copahue. A unos cinco kilómetros de Caviahue, el famoso centro termal de Copahue sólo funciona en verano. En invierno es una mezcla de pueblo fantasma con estación antártica abandonada y cubierta de nieve hasta los techos, aunque, desde ya, las piletas se mantinen despejadas y humeantes. Desde Caviahue se llega tanto en vehículos oruga como en motos de nieve atravesando las lagunas Mellizas, totalmente congeladas. Los pasajeros que se atrevan pueden coronar la aventura con un baño termal en las solitarias piletas mientras, afuera, el termómetro ronda los 0°C.

Pero el verdadero pueblo fantasma en la zona es Las Máquinas. También cerca de Caviahue, es otro foco termal con un puñado de construcciones, pero que ya no revive en verano, sino que está en ruinas. Le debe su nombre al sonido y el vapor casi fabriles que emiten sus aguas, y dicen que fue una locación de prácticas del Ejército por sus condiciones similares a las del territorio antártico. Efectivamente, Las Máquinas es lo más parecido a la antártica y volcánica isla Decepción, donde los cruceristas suelen darse chapuzones en el helado mar para después subir la temperatura corporal en las aguas termales de sus playas de arena negra y hielo. Pero Las Máquinas queda más cerca.

El destino que viene

"Caviahue podría llegar a ser uno de los diez grandes destinos turísticos de la Argentina -se ilusiona Ros-. Pero debemos ir de a poco. Hemos cumplido con las inversiones a las que nos comprometimos hasta 2031 y hasta nos pasamos. Pero ahora hay que esperar a que el pueblo también se desarrolle antes de pasar a la próxima etapa."

 Fuente Daniel Flores   | LA NACION